lunes, 7 de abril de 2014
Poema entre costuras.
Nadie dijo que amar fuera
fácil,
pero merece la pena.
Me calé hasta los labios
bailando bajo tus besos.
Pero contigo,
el frío no me daña.
Quiero sentirte
como a la ropa mojada.
Húmedamente cerca.
Mírame a los ojos,
y siente mi corazón,
los pálpitos.
Tras tantas malas pu(n)tadas,
entretejer gemidos
y suspiros sudorosos.
Quiero llenar años
de te quieros y abrazos.
Y no cambiarte por nada.
Y no cambiarte por nada.
Mírame a los ojos,
en tus pupilas caben
las estrellas.
En cambio, miro al cielo
y veo un páramo gris,
un paisaje de antenas.
Trémula imagen contaminada
que con el humo se esfuma,
apuro la última calada
de un cigarro extenuado
y camino hasta tu lado.
No, amor,
no abras la puerta del dormitorio
que se escapa
el calor de nuestros cuerpos.
Lo que hay que ventilar
son los humos negros
de esta producción
sucia y culpable.
Respirar consumo y codicia
envenena.
Los des-almados ¿son causa o efecto?
Mírame a los ojos,
aquí estamos a salvo.
Leo algo en tus ojos.
Apago la luz,
y el poema.
Es salvaje la pantera,
muérdeme.
lunes, 17 de marzo de 2014
Un momento sin relojes.
Aire de primavera.
Ver florecer amaneceres
a tu lado.
Despertarse con el abrazo,
la suavidad de las pieles
que me recuerdan
que la vida está
para ser vivida.
Contar los minutos
que faltan para tus besos,
las chispas, los abrazos,
de este amor tierno y salvaje
que sufren en silencio
nuestras sábanas.
Silencio al mirarnos,
magia que rompe
las grises rutinas,
tu mano y mi mano,
dulces en la caricia,
duros puños cerrados
contra quien quiera
arrebatar, privatizar
nuestra dicha.
Prieto el abrazo,
como las letras
de un librillo
de poemas.
Donde el mercado
no entra,
disparamos
con goces y suspiros.
Amor, amarnos,
hasta quedarnos
sin aire y sin balas.
martes, 4 de marzo de 2014
Un espejo me dijo.
El tiempo que transcurre
cuando alguien espera tu llamada
es sangre derramada,
es el frío que apaga la lumbre.
El infierno está empedrado
con buenas intenciones,
que tarde repararon
en el dolor de corazones.
No te engañes,
ni el silencio, ni la noche,
te dieron cobijo antes.
Solo el abrazo y el roce
de unos labios como
nunca igual conociste.
Un cigarro triste se apaga,
pero una chispa brilla
bajo la noche nublada
que anuncia el nuevo día.
¿Ves aquel rascacielos,
esa montaña de libros,
entre Goethe, Lenin y Tolstoi?
¿Escuchaste la novena sinfonía?
Jamás obra alguna del hombre
te enseño lo único que importa:
a amar.
jueves, 13 de febrero de 2014
Solitario para dos.
Velada triste, donde la caricia
se congela y el gesto inacabado,
en suspenso, duele.
Dudas en el reflejo
de un te quiero ausente.
Suspiros apagados
antes de fundirse.
Miseria de pasiones desbordadas.
Amor, no rechaces este verso.
Se escribe con las letras
de los besos que no te dí,
buscando la rima tras
tu olor que me persigue,
en un recuerdo dulce y tormentoso.
Soy el poema de Baudelaire:
"¿Qué dirás esta noche, pobre alma solitaria,
qué dirás, corazón, marchito hace tan poco,
a la muy bella, a la muy buena, a la amadísima,
bajo cuya mirada floreciste de nuevo?"
Poema cuyo filo me corta.
Y sangra una gota,
cual lágrima salada.
Acércate y dime
por qué las penas
impiden un comienzo.
Inicio, principio, donde morder
las azucenas de tus fantasmas,
lamer cada pliego de la flor salada
donde quisiera ahogarme.
Que tus ojos me pidan el abrazo
de los brazos, de los cuerpos,
de los labios, piernas, de las lenguas,
de jirones de piel y suspiros
que se mueren por confesarse
y sentirse unidos por un tenue
orgasmo interminable.
Ámame, tan solo.
Que este huracán que escribo
me lleve hasta tu cama,
y una cascada de caricias,
desnude las palabras
que no supimos decirnos.
se congela y el gesto inacabado,
en suspenso, duele.
Dudas en el reflejo
de un te quiero ausente.
Suspiros apagados
antes de fundirse.
Miseria de pasiones desbordadas.
Amor, no rechaces este verso.
Se escribe con las letras
de los besos que no te dí,
buscando la rima tras
tu olor que me persigue,
en un recuerdo dulce y tormentoso.
Soy el poema de Baudelaire:
"¿Qué dirás esta noche, pobre alma solitaria,
qué dirás, corazón, marchito hace tan poco,
a la muy bella, a la muy buena, a la amadísima,
bajo cuya mirada floreciste de nuevo?"
Poema cuyo filo me corta.
Y sangra una gota,
cual lágrima salada.
Acércate y dime
por qué las penas
impiden un comienzo.
Inicio, principio, donde morder
las azucenas de tus fantasmas,
lamer cada pliego de la flor salada
donde quisiera ahogarme.
Que tus ojos me pidan el abrazo
de los brazos, de los cuerpos,
de los labios, piernas, de las lenguas,
de jirones de piel y suspiros
que se mueren por confesarse
y sentirse unidos por un tenue
orgasmo interminable.
Ámame, tan solo.
Que este huracán que escribo
me lleve hasta tu cama,
y una cascada de caricias,
desnude las palabras
que no supimos decirnos.
Cuando el Sol calienta de nuevo.
Sentados en una escalera
mientras el mundo baila
a nuestro alrededor
y la noche nos esconde.
Besarte es el kilómetro cero
del que parten todos los caminos.
Con arena roja, tropezarse.
Donde la lluvia de dudas se ausenta.
Con un trocito de estrella, tropezarse.
Infinitos deseos sin firmamento.
El puntero del alba me hizo
tropezar con un instante de dicha.
Dolorosamente humana, humanamente bella.
Dulce sonrisa entre canciones.
Maldita locura que olvidé.
Amar. ¿Así era?
Haz de luz, abriéndose
camino entre las nubes.
Contigo se detiene el tiempo,
la felicidad y la vida
ya no es esa arena
que se escabulle entre mis dedos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)