lunes, 9 de marzo de 2015

Un Patio de Recreo llamado Mundo

En Zaragoza,
corta el frío, sopla el viento.
Y las hojas juegan
al corre que te pillo.

En Ucrania, Siria
y los rincones oscuros del mundo
las balas cortan el aire,
y traen el frío.
Jugando al aquí te pillo,
aquí te mato.


PD. Versión ampliada

Un Patio de Recreo llamado Mundo

Los niños juegan en el parque.
Las únicas bombas que conocen
hinchan la rueda de su bici
o son el salpicar de agua en la piscina.

Los niños juegan,
a pesar del tiempo y del clima.

En Zaragoza,
corta el frío, sopla el viento.
Y las hojas juegan
al corre que te pillo.

En Ucrania, Siria
y los rincones oscuros del mundo
las balas cortan el aire,
y traen el frío.
Jugando al aquí te pillo,
aquí te mato.

Periplo


La velocidad de los barcos que huyen al azul
se mide igual
que las enredaderas de ansiedad de mi pecho:
en nudos.

Primer nudo.
Tengo el honor, amor, dolor, sabor,
de conocerte.

Segundo nudo.
Tantas cosas por hacer,
y no dejan de caer las hojas.

Tercer nudo.
Un final amargo.
Amargo, como el eco de mi voz
tras un te quiero.

Saltar


Miraba desde el balcón
la distancia hasta el palpitante suelo,
volar y caer, como en un sueño,
y chocar como meteoro perdido.

Miraba desde el balcón,
pensando en dar un paso al vacío.
El viento me azotaba,
y yo titilaba, adelante, atrás,
como una vela.

Y me tiré de tu vida, de tu lado.

Amor, aura y teatro.


Me pregunto si el concepto de "aura" de Benjamin, frente a la reproductibilidad técnica del arte, podría aplicarse al amor. Tanto frente al amor heteronormativo (una mala copia de los cánones que nos enseña la ideología dominante, como un grupo tributo mediocre) como frente a la presunta liberación sexual. El amor no tendría medida, no podemos establecer un formato, como hicieron al dar al CD-ROM la duración de la Novena Sinfonía de Beethoven. El amor puede ser lento, rápido, apasionado, tierno. Vender mil copias de la última canción de moda es tan vacío como los mil polvos de una noche, cuyo recuerdo se evapora aún más rápido que las modas musicales. El amor sería auténtico, con "aura", como el teatro. Tal vez nos parezca que, a veces, coincidan actores o el guión se desarrolle de formas muy similares, pero: cuando amamos, cuando contemplamos esa representación teatral, sabemos que estamos ante algo bello, único y fugaz que jamás podrá repetirse igual, y que ha sido hecho sólo por y para nosotros.


Cada beso es una obra de arte efímero.

Cada noche un encuentro,
sin un después ni por qué,
como la mirada vacía que refleja
un maniquí tras el escaparate.

Desmadejada cintura de plástico,
artificial como el abrazo
a quién no te besa donde
no alcanzan los labios.

El amor tiene un aura,
auténtico, resplandeciente,
es único como la obra de teatro:

puede haber muchos actores,
tal vez se repita el mismo guión,
pero eres vivamente consciente
que la representación contemplada
es efímera y tuya, jamás volverá a repetirse.

Un amor que se llevó la marea.

¿Se siente sola la arena
cuando el mar se retira?
Hay encerrada una promesa
de húmedo reencuentro.
Y, sin embargo, la caricia
espumosa de las olas
ya nunca será la misma.

Lluvia de fracasos
sobre la tierra baldía.
En una encrucijada imposible,
entrelazamos nuestros cuerpos,
pero es imposible unir
aquello que se llevan los vientos.

Semilla malograda
de un amor que nunca germinó.