Os confieso que no me salen
poemas de amor.
El dolor es una fuente
de la que bebo a menudo.
La injusticia,
una compañera de viaje.
Sin embargo,
no quiero manchar con tinta
el abrazo que me abriga,
el beso que me seca
y la piel que exorciza
el frío de mis huesos.
domingo, 28 de diciembre de 2014
A ras de suelo
Soy suelo y azul reflejo
de cielo y nubes en
estampida.
Soy destellos cuando el sol
huye perseguido.
Soy reflejos de tus ojos
cuando me miras.
Soy arcoiris, mágico efecto
cuando la luz me impacta.
Soy impactos, golpes, luz,
pasos, noches, sangre y brillo.
No me abraces,
soy un cristal roto.
Cuidado con el filo.
de cielo y nubes en
estampida.
Soy destellos cuando el sol
huye perseguido.
Soy reflejos de tus ojos
cuando me miras.
Soy arcoiris, mágico efecto
cuando la luz me impacta.
Soy impactos, golpes, luz,
pasos, noches, sangre y brillo.
No me abraces,
soy un cristal roto.
Cuidado con el filo.
Poema Des-ordenado
Relación
Des-perfecta
Des-nortada
Des-aparece, miedo.
Tantos rotos mal cosidos,
des-astre.
No cabe
des-ánimo,
Amor.
Des-obediente
Des-plegado
Des-punta y (puntapié)
Des-enreda los
Des-nudos
Des-hibidos
Te Des-e-o
Des-perfecta
Des-nortada
Des-aparece, miedo.
Tantos rotos mal cosidos,
des-astre.
No cabe
des-ánimo,
Amor.
Des-obediente
Des-plegado
Des-punta y (puntapié)
Des-enreda los
Des-nudos
Des-hibidos
Te Des-e-o
martes, 26 de agosto de 2014
Lo que no sale en los anuncios.
Ni el brillante televisor, ni el infinito internet,
ni brillantes sortijas, ni lujosos viajes,
ni espumosa bebida, ni minutos de fama.
Ni, tampoco, el Kinder Sorpresa,
que no me da este cigarrillo en la noche,
mientras la chica más bella del mundo
duerme en el sofá de un salón
que recoge los platos vacíos de una cena
hecha con amor de hermano.
Vasos vacíos, la tele de fondo.
Este murmullo que brota en mi pecho,
me lo dice mi corazón.
Es felicidad.
Costa Tucama
Huele a mar
cuando despierto a tu lado,
porque la realidad aún no ha llamado
entre estas cuatro paredes.
Las olas de caricias
se convierten en espuma
y, entonces ya sí, permitimos
que la gris rutina nos empuje para afuera.
Arrojados al camino,
inexpertos vagabundos,
esperando, deseando,
el marítimo reencuentro,
pero hasta entonces:
tenemos prohibida la niebla.
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